
Vivimos en un mundo de corrupción, donde los políticos solo buscan sus propios intereses, donde la gente busca el poder para llenarse los bolsillos, donde violar la libertad de expresión de las personas resulta ser un “As bajo la manga” para algunos políticos peruanos y sudamericanos.
Pero señores, esto no solo pasa en esta parte del continente; si no en todo el mundo, y en algunos casos estos políticos “peruchos” ó latinos no resultan ser más que “pequeños saltamontes” para tremendos padres de las “aceitadas” mundiales.
Estos “faenones” no son recientes, si hacemos memoria y buscamos los más grandes destapes de corrupción mundial, nos vamos a ubicar en la actual potencia mundial, en el país del Tío Sam, Estados Unidos.
Y es que uno de los escándalos más grande de todos los tiempos tuvo origen en el complejo Watergate, donde como bien se recuerda, 5 hombres (todos ellos del FBI y CIA) fueron arrestados y acusados de robo. Al encontrárseles dentro de la oficina del Comité Demócrata Nacional (principal partido de la oposición a Nixon). Esto fue el hilo que desató la madeja, al revelar múltiples actividades ilegales autorizadas y ejecutadas por el equipo de Nixon.
Todo esto provoco la renuncia de Nixon y un inmerecido indulto por parte de su vicepresidente. Pero la interrogante más grande, recién empezaba a asomarse; 2 periodistas del Washington Post Carl Bernstein y Bob Woodward empezaron a investigar esa gran telaraña que desnudaría actos ilícitos de Nixon. Estos periodistas recibieron una ayuda anónima y para cubrirla lo hicieron llamar “Garganta Profunda”, película porno que estaba de moda en ese entonces.
Como se sabe, en el mundo del periodismo una fuente no puede ser revelada, por cuestiones éticas, y estas sí que fueron bien cumplidas por estos impecables periodistas, que años más tarde fueron galardonados por esta labor, con el premio Pulitzer.
Pero la historia no termina aquí, En el libro el “hombre secreto” de Bob Woodward nos relata sobre una fuente jamás revelada, y de cómo se derrumbo toda una ola de corrupción.
Unos años más tarde la identidad de “Garganta Profunda” fue revelada finalmente por la revista estadounidense Vanity Fair y acabó con las especulaciones que apuntaban a la mano derecha de Nixon como el presunto traidor. W. Mark Felt, el antiguo director adjunto del FBI en el gobierno de Nixon, reveló su identidad para así poder descansar su conciencia.
W. Mark Felt, falleció en el 2008 y con él murió uno de los escándalos más grandes del mundo.
